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Nuestro Plan de Vida
Construyendo Nuestro Plan de Vida PDF Imprimir E-Mail
jueves, 07 de febrero de 2013

La Integración

 La Defensa de la Vida

La Defensa del Territorio

Nuestra Ruta: El Plan de Vida

El Comité de Integración Social del Catatumbo, CISCA, se autoreconoce como una articulación de base campesina, enraizado en los movimientos comunal y cooperativo, los cuales con su capacidad de gestión, movilización e incidencia en la vida comunitaria, han marcado con huellas profundas la historia de lucha por la reivindicación de los derechos fundamentales de las comunidades campesinas y con ello,  su derecho a una vida en condiciones de dignidad.

Se revitaliza el CISCA y el movimiento campesino con la participación dinámica y comprometida de los y las jóvenes y se nutre con la complementaria y necesaria mirada de las mujeres, de tal manera que como familias, comunidades, Juntas de Acción Comunal, Asociaciones de Juntas, Comités de  Jóvenes y Mujeres, Asociaciones de Desplazados, Cooperativas, Tiendas Comunitarias, Colectivos de Trabajo Urbanos y Rurales, Estudiantes y Comunidades Indígenas,  nos unimos para enaltecer tres principios fundamentales:

La Integración

La integración la consideramos  fundamental para poder crecer con otros  y con nosotros mismos, será una necesidad y un compromiso para garantizar la vida en nuestro territorio, se constituirá en el primero de nuestros principios  y guiará el desarrollo de nuestro trabajo.

La integración  la haremos a nivel regional, nacional e internacional, asumiendo como premisa el respeto por todos los procesos organizativos, los cuales consideramos una fortaleza, en tanto desarrollamos diferentes metodologías y apuestas que deben redundar en el mejoramiento de vida de las comunidades. Esta premisa será recíproca, es decir, la integración se logrará en la medida que recibamos claro y sincero respeto por nuestro proceso organizativo.

Es así como desde nuestro nacimiento le apostamos a estar articulados en varios procesos nacionales tales como el Coordinador Nacional Agrario, CNA, desde el cual nos sumamos a la construcción de un país desde la visión campesina; la Red Contra la Gran Minería Transnacional, RECLAME, en la cual junto con distintas organizaciones luchamos en contra de la minería; en el Polo Democrático Alternativo, PDA, donde buscamos construir movimiento político; en el Movimiento de Víctimas de Crímenes de Estado, MOVICE, desde donde revindicamos los derechos de las víctimas; la Confluencia de Mujeres para la Acción Pública, en la cual aportamos la mirada de las mujeres por una sociedad más justa y equitativa, y llegamos a la Minga Social y Comunitaria para ser con los indígenas, afrodescendientes, estudiantes, diversos sectores y desde allí impulsar el Congreso de los Pueblos con el fin de legislar con y para nosotros. De igual forma, nos juntamos a la Red de Hermandad y Solidaridad con Colombia, REDHER, donde nos sumamos a la resistencia global, así como en la Coordinadora de organizaciones del Campo, CLOC,  y la Vía Campesina para construir un mundo mejor aportando nuestra visión de campesinos.  

Con la premisa del respeto claro y sincero, promovemos la integración intercultural (campesinos con indígenas y afrodescendientes), para visibilizar problemáticas comunes y fortalecer la lucha en defensa de los territorios. Así mismo, propendemos por el respeto y el trabajo conjunto con todas las personas que profesan diferentes pensamientos religiosos, de tal manera que nos unamos en torno a acciones que beneficien las comunidades. 

La integración debe romper los esquemas sobre los límites y las fronteras imaginarias creadas por los Estados, por lo cual promovemos la articulación con las comunidades del Cesar, Santander  y el proceso organizativo de los hermanos residentes en el lado venezolano de la cuenca del río Catatumbo.

Y si bien concebimos la integración hacia fuera, también la entendemos como una acción necesaria que debe partir desde el hogar, de tal manera que permita mejorar la convivencia en el núcleo familiar y en la comunidad como cimientos de  nuestra organización, haciendo un particular énfasis en la integración entre géneros (hombres y mujeres), desde el reconocimiento y el respeto por la diferencia y los derechos adquiridos y por adquirir; así como entre generaciones (niños, jóvenes, adultos y ancianos), como portadores de valiosos conocimientos, todos fundamentales para alcanzar una vida en condiciones de dignidad.

La Defensa de la Vida

Este principio propende por la defensa de una vida digna como un derecho de los pueblos, en la que se garantice la alimentación sana, suficiente, culturalmente adecuada y fudamentada en la producción local; la educación y la salud en condiciones de acceso, calidad, continuidad  y reconocimiento de la cultura propia; la vivienda amplia, digna y provista de los servicios básicos, con acceso a agua potable; de tal manera que podamos cumplir nuestros sueños y aspiraciones de permanencia en el territorio.

Rechazamos las posturas desde las cuales la vida es vista como una competencia, a las personas como objetos o mercancías, y donde se premia el individualismo. Enaltecemos el humanismo, la cooperación, la solidaridad entre individuos y pueblos y el respeto por los derechos humanos, y convocamos a vivir con humildad y en común - unidad.

La defensa de nuestra vida en condiciones de dignidad nos compromete y nos obliga a defender todas las formas de vida y con ello la naturaleza y sus bienes, pues somos parte constitutiva de ella y no sus dueños. La naturaleza es nuestra propia vida y por ello sus riquezas no las vemos como recursos a explotar hasta agotarse, sino como bienes ya sea para conservar para nuestras próximas generaciones, o para aprovechar de forma razonable, de acuerdo a las necesidades de superviviencia de los pueblos y no de acumulación económica y enriquecimiento de unos pocos.

Una vida digna, en armaonía comunitaria y desde el respeto por la naturaleza, hoy será posible en un contexto de paz, la cual debe estar sujeta a condiciones reales de libertad y de justicia social, por ello frente a un conflicto social que históricamente nos ha marginado y un conflicto armado hoy exacerbado que atenta contra nuestra vida, proponemos y defendemos una salida política, con participación activa de las organizaciones y movimientos sociales, y que atienda la histórica deuda social con el pueblo colombiano, y en particular con los indígenas, afrodescendientes, campesinos, trabajadores, estudiantes y sectores populares.

La Defensa del Territorio

Para nosotros el territorio significa todo, pues es donde habitamos, donde desarrollamos nuestras actividades, donde crecen nuestras familias, es nuestro lugar de vida, nuestro hábitat. Nuestro territorio, el Catatumbo, no tiene límites, trasciende fronteras, es una región con un pensamiento que va más allá de unos límites geográficos, es una cultura en ejercicio de vida cotidiana.

Para las mujeres Catatumberas el territorio es el terruño, el lugar donde vivimos, donde encontramos bienes naturales, donde tenemos nuestras cosechas, donde tenemos nuestra familia y amigos con los que compartimos nuestras ideas, nuestra historia, donde aprendemos a cuidar nuestra comunidad y nos organizamos para defenderlo y mantenernos en él.

Para los jóvenes el Catatumbo es la tierra, es el territorio, es la vida, y vivir en él es la única forma de ser Catatumberos o Catatumberas.


Nuestra Ruta: El Plan de Vida

Esta común – unión, esta visión compartida sobre cómo y dónde será posible nuestra vida y nuestro futuro es lo que denominamos Plan de Vida, en cuyo marco nos empeñamos por la defensa del territorio, por la defensa de nuestro Catatumbo, donde podremos continuar escribiendo nuestro historia con la riqueza, las particulares y las formas propias de entender la vida y relacionarnos entre nosotros, con otros y con la naturaleza.

Por lo anterior, nos sentimos profundamente amenazados por la forma en que las políticas del gobierno ven y pretenden transformar nuestra vida, nuestro territorio y los bienes de la naturaleza, y como ejercicio práctico del Plan de Vida y por la defensa de nuestro Catatumbo exigimos y convocamos a:

Frente a la desmedida militarización de la región como un elemento de la Política Nacional de Consolidación Territorial, y en su afán por vincular la población civil en el conflicto armado poniendo en riego la vida de los habitantes de las comunidades, resolvemos:

Reclamar el derecho a la desmilitarización de la vida civil como mecanismo de prevención y protección de los derechos humanos, por tanto exigimos:

•    Que la fuerza pública y los grupos insurgentes se abstengan de ubicarse en caseríos, o en construcciones de uso comunitario como escuelas, colegios, centros de salud, entre otros. 
•    Que las acciones de guerra llevadas a cabo por los actores armados, dígase fuerza pública y grupos insurgentes, no se desarrollen en medio de la población civil, es decir en caseríos, viviendas, caminos de herradura, carreteras, puentes, de tal manera que exista un compromiso claro de las partes en conflicto con el derecho a la vida y el bienestar de las comunidades, tal y como está consagrado en el Derecho Internacional Humanitario. 
•    Que la fuerza pública no participe en modo alguno en la gestión, administración o ejecución de contratos de construcción de obras de infraestructura o comunitarias o cualquier otro tipo de proyecto, las cuales son actividades propias de las autoridades civiles y las organizaciones campesinas o indígenas.
•    Que las autoridades civiles locales (particularmente los personeros), regionales y nacionales, encargadas de velar por la protección de los derechos de las comunidades, no estigmaticen la población campesina e indígena y no naturalicen el maltrato y el atropello a que se ven enfrentados cada día y que reconozcan el desarrollo de un conflicto armado donde la población civil siempre es la víctima, y no actúa en ningún caso como victimario.

Proponerno
s:

•    Estar dispuestos para la movilización si se insiste en vincular la población civil al conflicto armado.
•    Promover alternativas como la objeción de conciencia y el servicio social alternativo a cargo de las Asociaciones y del CISCA, para evitar la vinculación de los jóvenes a la guerra.
•    Impulsar una resistencia civil para enfrentar la arremetida militar que busca aniquilar las organizaciones sociales.
•    Continuar con el proceso de recuperación de la memoria histórica.
•    Fortalecer la labor de denuncia nacional e internacional de las violaciones de los Derechos Humanos y del Derecho Internacional Humanitario.
•    Desarrollar una estrategia de protección de líderes sociales ante la relación malintencionada que viene haciendo el gobierno, del narcotráfico, el terrorismo y  la rebelión, con la legal y legítima acción de oposición a las políticas del gobierno.


Frente a la explotación transnacional y nacional de los bienes de la naturaleza, que dejan desastrosos impactos sociales y ambientales, tales como el desplazamiento, la contaminación, la desolación, la inviabilidad para los procesos sociales y comunitarios, la pobreza, los focos de miseria y una extendida prostitución, así como la imposibilidad de mantener los modelos productivos tradicionales, entre muchos otros impactos, resolvemos:

•    Sentar una posición de rechazo rotundo frente a la explotación con fines de lucro de los bienes de la naturaleza, tales como petróleo, carbón, minerales diversos, agua, bosques, paisajes, biodiversidad.
•    Mantener la resistencia social en defensa del territorio, en pro del manejo soberano de los bienes de la naturaleza y su aprovechamiento sostenible en función de la satisfacción de los derechos fundamentales de los pueblos.
•    Coordinar, respaldar y desarrollar acciones con las comunidades, organizaciones y pueblos, que a nivel regional, nacional e internacional, rechazan la explotación de los bienes de la naturaleza y luchan contra el despojo.
•    Difundir los efectos negativos que produce a la sociedad y a la posibilidad de vida en el planeta, la explotación minera y la privatización de los bienes de la naturaleza.
•    Promover y organizar acciones de hecho como marchas, movilizaciones y demás, para defender nuestro territorio, nuestra organización y nuestra soberanía. 
•    Presionar la creación de espacios de consulta a las comunidades campesinas sobre la explotación de los bienes de la naturaleza, que tengan carácter decisorio y obligatorio cumplimiento.
•    Consolidar un plan de defensa y manejo de la Zona de Reserva Forestal desde las comunidades, como única figura que garantiza la protección y conservación de los bienes de la naturaleza.
•    Propender por el manejo comunitario del agua y con objetivos de bienestar común en toda la región del Catatumbo.
•    No permitir negociaciones entre empresas y comunidades por separado; en lugar de ello deben negociar las Asociaciones de Juntas y el CISCA. Todas las decisiones que tengan que ver con el territorio y bienes de la naturaleza, deben ser decisiones colectivas.

Continuar con la formulación de la política regional integral de protección, conservación, manejo y aprovechamiento de la naturaleza, la cual será  promovida y ejecutada en el territorio por todas las organizaciones 

 

 

www.ciscatatumbo.org
cisca